En la actualidad, la sostenibilidad se ha convertido en un factor clave para el éxito y la supervivencia de cualquier negocio, y los hoteles no son la excepción.
Los hoteleros deben comprender y abordar los riesgos y desafíos que enfrentan en términos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) para convertirse en un negocio verdaderamente sostenible.
De acuerdo con Yeimy Conejo, experta en Sostenibilidad y Economía Circular, y socia de Evo Consultoras, algunos de los impactos y riesgos ASG que un hotel podría identificar, están relacionados con el impacto ambiental, el cumplimiento normativo y el desarrollo del talento humano y las comunidades de impacto directo.
Impacto Ambiental: Los hoteles en zonas de playa y montaña, por ejemplo, a menudo se ubican en áreas sensibles desde el punto de vista ambiental. El desarrollo podría dañar la biodiversidad, la calidad del agua y contribuir a la degradación del paisaje. Esto puede resultar en una pérdida de atractivo para los visitantes y dañar los ecosistemas. Se debe promover una visión de control de impactos y regeneración de la zona.
Cumplimiento Regulatorio: Los hoteles deben cumplir rigurosamente con el plan regulador del gobierno local. El incumplimiento de las regulaciones puede llevar a sanciones legales, multas y la posibilidad de cierre del establecimiento.
Desarrollo de Talento Humano y Comunidad: Los hoteles además tienen la responsabilidad de desarrollar a sus colaboradores, muchos de los cuales pueden provenir de comunidades rurales y vulnerables. La capacitación, el salario justo y el bienestar del personal son fundamentales para mantener una operación sostenible y responsable. Por su parte, el desarrollo de la comunidad es indispensable para crear entornos seguros, saludables en términos socioambientales y adaptados a la cultura local.
No obstante, aunque atender esos temas ASG es urgente, no siempre es sencillo. “Uno de los principales desafíos que enfrentan los hoteles sostenibles en la región es encontrar el público que pague por ese servicio diferenciado”, explicó Conejo.
“En algunas ocasiones la implementación de prácticas sostenibles implica invertir en la adquisición de tecnologías ecológicas, infraestructura resiliente, gestión adecuada de residuos, uso de energías renovables, capacitación del talento humano, asesorías, etc. Estos costos suelen trasladarse al precio de los servicios que el hotel ofrece, lo que puede ser un desafío a la hora de atraer a un tipo de cliente dispuesto a pagar por estas prácticas, especialmente a nivel nacional”.
De acuerdo con datos de Booking.com, un 50% de sus viajeros aseguran que están dispuestos a pagar más por una experiencia o un alojamiento con certificación sostenible. La experta considera que en el país estas preferencias resaltan significativamente en las decisiones de compra de los turistas europeos o canadienses, y por lo tanto, representan un mercado importante para los alojamientos que optan por incorporar prácticas sostenibles en su estrategia de negocio. Sin embargo, también es fundamental promover un cambio de consciencia en los turistas nacionales.
Certificaciones y pautas para hoteles sostenibles
En Costa Rica, los hoteles pueden optar por certificaciones muy reconocidas como la Bandera Azul Ecológica en la categoría de lucha contra el cambio climático, y la Certificación para la Sostenibilidad Turística del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).
Además, para los hoteles que desean dar sus primeros pasos en el camino hacia la sostenibilidad o fortalecer su gestión del triple impacto, la herramienta del Biodiversity Check de Global Nature Fund y GIZ ofrece una guía con aquellos criterios que se deberían cumplir para considerar a la operación como respetuosa de la biodiversidad.
Usando esta herramienta como referencia, identificamos 12 pautas que un alojamiento debería seguir para operar de manera responsable con la sociedad y el medioambiente.
“Apostar por la sostenibilidad le permite a un hotel atraer a una audiencia más consciente, con propósito y lealtad,asegurando la continuidad del negocio. Además, le protege contra posibles demandas por incumplimiento legal, y evita escándalos o crisis de reputación debido a prácticas ambientales o sociales irresponsables. Está demostrado que los clientes valoran cada vez más la ética de las empresas. Es una tendencia que solo va a incrementar con el tiempo”, afirmó la especialista.
