Tras seis años de disputa judicial, entra en vigencia el reglamento impulsado por la asociación conservacionista de Nosara (NCA) y la comunidad para proteger los recursos naturales, ordenar el crecimiento y preservar la esencia que convirtió a Nosara en un destino único.
La decisión abre una conversación clave para las zonas costeras de Costa Rica: cómo recibir inversión y desarrollo sin comprometer los ecosistemas, el agua y la calidad de vida de sus comunidades.





