- El biólogo costarricense, lidera Biophilia, un proyecto en Quepos que combina turismo sostenible, educación, investigación científica y conservación de mariposas.
- Costa Rica se posiciona como líder mundial en la exportación de pupas de mariposas, al concentrar cerca del 25 % de la producción global que se envía a más de 20 países.
Por: Ileana Fernández/ Erika Fernández/ Karen Retana
José Joaquín Montero Ramírez no es un biólogo común. Desde hace 25 años ha dedicado su vida al estudio detallado de las mariposas, una labor que lo ha posicionado como uno de los principales referentes en entomología en Costa Rica.
“Mi vida es aprender de las mariposas para enseñar a otros a conocerlas, apreciarlas y protegerlas”, resume Montero. Esa vocación por compartir el conocimiento lo llevó también a trabajar con la Universidad de Georgia, en Estados Unidos, facilitando programas académicos en Monteverde. En ese espacio, recibió estudiantes y profesores internacionales interesados en conocer la biodiversidad costarricense desde una perspectiva de turismo educativo y conservación.
Este liderazgo se sustenta en un marco legal sólido que permite un manejo altamente sostenible: la normativa autoriza la recolección controlada de un número reducido de ejemplares —tres hembras y tres machos— para iniciar mariposarios, a partir de los cuales se reproducen sin afectar las poblaciones silvestres.
Para Montero, los mariposarios son ante todo espacios de educación y conservación, donde el conocimiento del ciclo de vida de las mariposas fomenta el respeto por estos seres vivos. Esta actividad, además de apoyar la conservación, genera importantes beneficios económicos, con exportaciones que en la última década han promediado alrededor de tres millones de dólares anuales. Más allá del impacto financiero, la exportación de pupas permite que un “pedacito de Costa Rica” llegue a países lejanos, acercando su biodiversidad a personas que, aunque no visiten el país, pueden conocer y valorar sus mariposas.
El biólogo subraya que la riqueza de Costa Rica en mariposas no se explica únicamente por su ubicación geográfica entre América del Norte y del Sur, ni por la diversidad de microclimas y microhábitats. A su juicio, la diferencia fundamental está en el conocimiento generado. “Otros países tienen mariposas, pero no las estudian ni las entienden como nosotros”, afirma.
Ese enfoque integral se refleja en Biophilia, el proyecto que lidera en Quepos y que articula conservación, educación, investigación científica y turismo sostenible. Además de operar como tour operador dentro del Parque Nacional Manuel Antonio, la iniciativa destina una parte de sus recursos a programas educativos. Mediante talleres con enfoque STEM, niños y adolescentes aprenden ciencias básicas e investigación aplicada utilizando larvas, pupas y mariposas para comprender ciclos de vida, análisis de datos, microscopía.
Biophilia se desarrolla en un terreno de 40 hectáreas, de las cuales la mitad corresponde a bosques protegidos, demostrando que es posible armonizar desarrollo económico con conservación, educación y responsabilidad social. Su edificio principal, construido en bambú, se ha convertido en un ícono de la arquitectura biofílica en Costa Rica. La estructura aprovecha la luz natural, la ventilación y los sonidos del entorno, sin necesidad de iluminación artificial ni ventiladores durante el día. El bambú bien manejado es más resistente que el hierro y su huella ecológica es mínima.
Las mariposas desempeñan una serie de funciones importantes en el ecosistema. Su rol más importante es ser fuente de alimento para muchas especies de animales, actuando como un conector importante en una próspera red de ecosistemas.
Para Montero, los mariposarios son ante todo espacios de educación y conservación, donde el conocimiento del ciclo de vida de las mariposas fomenta el respeto por estos seres vivos. Esta actividad, además de apoyar la conservación, genera importantes beneficios económicos, con exportaciones que en la última década han promediado alrededor de tres millones de dólares anuales. Más allá del impacto financiero, la exportación de pupas permite que un "pedacito de Costa Rica" llegue a países lejanos, acercando su biodiversidad a pronas que, aunque no visiten el país, pueden conocer y valorar sus mariposas.
El biólogo subraya que la riqueza de Costa Rica en mariposas no se explica únicamente por su ubicación geográfica entre América del Norte y del Sur, ni por la diversidad de microclimas y microhábitats. A su juicio, la diferencia fundamental está en el conocimiento generado. "Otros países tienen mariposas, pero no las estudian ni las entienden como nosotros", afirma.
Ese enfoque integral se refleja en Biophilia, el proyecto que lidera en Quepos y que articula conservación, educación, investigación científica y turismo sostenible. Además de operar como tour operador dentro del Parque Nacional Manuel Antonio, la iniciativa destina una parte de sus recursos a programas educativos. Mediante talleres con enfoque STEM, niños y adolescentes aprenden ciencias básicas e investigación aplicada utilizando larvas , pupas y mariposas para comprender ciclos de vida, análisis de datos, microscopía.
Biophilia se desarrolla en un terreno de 40 hectáreas, de las cuales la mitad corresponde a bosques protegidos, demostrando que es posible armonizar desarrollo económico con conservación, educación y responsabilidad social. Su edificio principal, construido en bambú, se ha convertido en un ícono de la arquitectura biofílica en Costa Rica. La estructura aprovecha la luz natural, la ventilación y los sonidos del entorno, sin necesidad de iluminación artificial ni ventiladores durante el día. El bambú bien manejado es más resistente que el hierro y su huella ecológica es mínima.
Mensajes de Sostenibilidad
¿Sabías que... La mariposa diurna más grande que suele verse en Costa Rica es la mariposa búho (Caligo brasiliensis) y entre las de mayor envergadura está la nocturna Thysania agrippina, famosa por sus enormes alas.
Avances e investigaciones en mariposas liderados por Biophilia Park en Costa Rica:
- Investigación del ciclo de vida de mariposas.
- Descubrimiento e identificación de especies, en especial de mariposas nocturnas.
- Educación científica aplicada, mediante programas de investigación y formación con estudiantes y universidades.
- Conservación y divulgación, integrando laboratorio, mariposario y educación ambiental para sensibilizar al público sobre la importancia de las mariposas.
Componentes para que un mariposario sea sostenible en Costa Rica
- Cumplir la normativa de la Ley de Conservación de Vida Silvestre y su reglamento.
- Contar con un plan de manejo que integre criterios ambientales y operativos.
- Evitar la translocación de mariposas entre distintas regiones del país.
- Trabajar solo con especies locales, propias del entorno del mariposario.
- Aplicar criterios éticos en la cría y exhibición de fauna silvestre