Bría: una experiencia gastronómica inspirada en la masa madre, ingredientes de la finca y el buen vivir

Bría: una experiencia gastronómica inspirada en la masa madre, ingredientes de la finca y el buen vivir
Restaurante y paisaje: Las terrazas abiertas de Bría permiten disfrutar de su propuesta gastronómica rodeado del paisaje de Las Nubes de Tuis, en Turrialba, donde naturaleza, tranquilidad y cocina forman parte de una misma experiencia.
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  • En Las Nubes de Tuis, Turrialba, una antigua finca cafetalera de casi siete hectáreas integra panadería artesanal, huerta libre de agroquímicos, café, fermentos y una cocina que busca unir deleite, salud y bienestar.
  • Talleres para aprender a elaborar pan de masa madre, recorridos por la finca, observación de aves y una propuesta gastronómica basada en productos frescos convierten la visita en una experiencia para disfrutar sin prisa.

Por Erika Fernández, Revista Viajes Digital

Entre montañas, vegetación y el canto de numerosas especies de aves, a unos 20 minutos del centro de Turrialba, se encuentra Bría, un proyecto familiar que nació alrededor de un protagonista: el pan de masa madre.

La propiedad, ubicada en Las Nubes de Tuis, comprende casi siete hectáreas y conserva la esencia de una antigua finca cafetalera. Allí todavía se produce café, pero hoy la tierra también aporta vegetales, raíces, tubérculos, frutas y hierbas que llegan directamente a una cocina cuya filosofía es aprovechar lo que ofrece la tierra de manera natural y sin agroquímicos.

El entorno forma parte esencial de la experiencia. Una casa de más de 70 años fue cuidadosamente restaurada y se integra con terrazas y corredores abiertos hacia el paisaje. Comer al aire libre, respirar el aire de montaña, tomar café, caminar por la propiedad o simplemente detenerse a contemplar la naturaleza son parte del concepto.

Pero para comprender Bría hay que regresar a su origen: la masa madre.

Fundadores de Bría: Roberto Fernández y Luz Cáceres, esposos y cofundadores de Bría, transformaron su pasión por el pan de masa madre en un proyecto familiar que hoy integra gastronomía, huerta, naturaleza y bienestar en Las Nubes de Tuis, Turrialba.

Un pan que terminó convirtiéndose en un proyecto de vida

La historia comenzó hace más de 25 años, cuando Roberto Fernández y Luz Cáceres probaron durante un viaje a California un pan de masa madre que despertó su curiosidad.

“Recuerdo haber probado un pan tan delicioso que decidí aprender a hacerlo. Me capacité con un maestro panadero español y ese fue el inicio de todo. Lo que empezó con la masa madre terminó convirtiéndose en un proyecto mucho más grande de lo que imaginábamos”, relata Fernández.

Esa pasión creció hasta convertirse en el motor de Bría. El proyecto cuenta con hornos especializados y produce distintas variedades de pan artesanal. Entre ellas figuran propuestas con arándanos y nueces, aceitunas kalamata, multigrano e integral, además de ciabattas, baguettes y panes para hamburguesa.

“El pan de masa madre es como el motor de Bría. Es lo que nos motivó a empezar”, resume Fernández.

El visitante no solo puede probarlo. Los talleres para aprender a elaborar pan de masa madre forman parte de la experiencia, acercando a las personas a sus procesos artesanales y a una cultura de alimentación que requiere tiempo, conocimiento y paciencia.

Menú: La propuesta gastronómica de Bría cambia según la temporada y disponibilidad de productos de la finca, combinando ingredientes frescos con alternativas vegetarianas y veganas y preparaciones inspiradas en el bienestar.

De la huerta a la mesa

Bría propone disfrutar de la gastronomía sin separar el placer del bienestar. Gran parte de los ingredientes se cultivan en la misma propiedad, sin pesticidas ni agroquímicos, mientras que aquellos que deben adquirirse externamente son seleccionados procurando conocer su origen y productor.

Lechugas, kale, hierbas utilizadas para pesto, raíces, tubérculos, moras y camotes son algunos de los productos que nacen en la finca y posteriormente se transforman en ingredientes de los platos.

La chef Marula Skartados Díaz, de raíces mexicanas y griegas, está al frente de esta propuesta. Su formación y trayectoria internacional —con experiencias en Grecia, Austria, Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda y Arabia Saudita— se encuentran aquí con los productos y tradiciones costarricenses.

La chef explica que su cocina parte principalmente de la salud y el bienestar, con productos de la huerta a la mesa, uso de probióticos, ingredientes plant based y preparaciones naturales. En lugar de recurrir a condimentos preparados industrialmente, el equipo procura elaborar sus propias bases y mantener una cocina fresca y ligera.

Entre los sabores que Marula considera ya distintivos de Bría aparecen el pesto de la finca, la mermelada de guayaba, el tomate confitado, el kale y los fermentos.

El menú refleja esa filosofía y cambia de acuerdo con las temporadas y la disponibilidad de productos. Entre sus propuestas se encuentran pastas frescas y rellenas, tacos, corvina, salmón, hamburguesas y cortes de carne, junto con alternativas vegetarianas y veganas.

La cocina juega además con productos locales y recuerdos familiares. Cuando llega un ingrediente, la chef escucha las historias de cómo era preparado tradicionalmente en los hogares y, a partir de ahí, comienza la exploración de nuevos sabores.

“Para mí es muy importante que las tradiciones se guarden, se respeten y, al hacer un cambio o una modificación, una innovación, se haga sabiendo el porqué y de dónde viene ese platillo”,  desatacó  la  Chef.

Chef Marula: La chef Marula Skartados Díaz fusiona su experiencia gastronómica internacional con ingredientes cultivados en la finca y productos de Turrialba, procurando conservar y respetar las tradiciones y el origen de cada alimento.

Helados, café y fermentos completan la experiencia

Otro de los atractivos son los helados artesanales y veganos, elaborados a base de plantas y con ingredientes que se alejan de los sabores convencionales.

Entre las propuestas aparecen camote y mora cultivados en la propia finca, zacate limón y café producido en Bría. También se experimenta con sabores como plátano acompañado de galleta desboronada de chocolate estilo crumble, ampliando las posibilidades de ingredientes conocidos y convirtiéndolos en una experiencia diferente.

Los helados mantienen la misma filosofía que guía la cocina: aprovechar los productos disponibles, explorar combinaciones poco tradicionales y ofrecer opciones donde el disfrute también pueda vincularse con una alimentación más natural.

Los fermentos naturales ocupan igualmente un lugar importante dentro de la propuesta. Pan, café, fermentación, productos de temporada y cocina artesanal convergen alrededor de una misma idea: aprovechar los recursos que proporciona la finca y transformarlos respetando su origen.

Una finca para recorrer y disfrutar sin prisa

Bría no pretende que la experiencia termine cuando se recoge el último plato. La propiedad es parte de lo que el visitante está invitado a descubrir.

“Es una finca integral, no es solo restaurante, panadería o heladería”, explicó Fernández.

Su aspiración es que las personas encuentren un lugar donde puedan disponer de tiempo para disfrutar de la comida y también del ambiente.

“Invitamos al que nos visita a que camine, visite y pueda pasar tiempo y disfrutar de comer, descansar, tomarse un café, conversar sin ese correcorre en que vivimos hoy día”, señaló el Propietario.

La topografía de la finca ofrece vistas abiertas hacia las montañas y abundante vegetación. Sus terrazas al aire libre permiten que el paisaje acompañe la experiencia gastronómica y hacen posible permanecer durante horas entre la comida, el café, una conversación y un recorrido por la propiedad.

Un escenario privilegiado para observar aves

La ubicación de Bría aporta además un atractivo especial para los amantes de la naturaleza: el avistamiento de aves.

Desde la propia finca es posible observar numerosas especies. Fernández menciona tucanes, colibríes, ave sol, halcones y gavilanes, y asegura que, permaneciendo sentado durante un momento en determinados puntos de la propiedad, pueden observarse fácilmente entre 10 y 20 especies.

Esta riqueza natural complementa una visita que puede extenderse hacia otros atractivos de Turrialba. La zona ofrece alternativas para practicar senderismo, ciclismo y rafting en los ríos Pejibaye y Pacuare, además de sitios vinculados con la naturaleza como la Reserva La Marta y el Jardín Botánico del CATIE.

Una experiencia que busca dejar recuerdo

Para sus fundadores, servir platos atractivos o producir buenos panes no es suficiente. La intención es que la visita genere un recuerdo que acompañe al viajero después de abandonar la finca.

“No es solamente servir platos preciosos y de buen sabor o hornear panes increíbles, sino también generar experiencias que yo me pueda llevar”, afirmó Fernández.

Esa filosofía explica también el crecimiento de un proyecto que apenas comienza. Bría proyecta incorporar nuevas experiencias dentro de sus casi siete hectáreas, aprovechando cultivos, senderos y espacios donde el visitante pueda caminar, detenerse, contemplar el paisaje y observar aves. Entre sus planes futuros también está desarrollar hospedaje.

Así, Bría convierte el pan de masa madre en el punto de partida de algo mayor: una experiencia donde la gastronomía dialoga con la huerta, el café, los fermentos, el paisaje y las personas.